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Festejo argentinoA fines de 2010, haciendo esta misma práctica de los balances y la evaluación, la palabra era «ratificación». Hacia allí (decía Sergio López de Somos Vóley) debía apuntar el 2011 de la Selección Mayor Masculina, a revalidar definitivamente todo lo bueno que estos chicos -ya no tan chicos- del equipo nacional habían mostrado en 2009 y en partes del 2010. Y parece que tomaron la idea.

A diferencia de los años anteriores de la era Weber, esta vez no hubo amistosos para sumar ruedo en la apertura del trabajo. La extensión de las Ligas internacionales, incluso la demora en el desenlace de la Liga Argentina (por primera vez, a 7 partidos), obligaron a pequeños ajustes en el cronograma, con la incorporación paulatina de los convocados, a medida que fueron terminando.

Dos cosas se mantuvieron intactas en el desarrollo. Por un lado, la base que disputó el Mundial de Italia estuvo presente por completo en la lista inicial de 25 convocados, reafirmando que por allí estaba el camino. Por el otro, la tradición de Javier Weber de empezar un martes, esta vez por duplicado: el martes 12 de abril fue el primer inicio, con un puñado de 9 jugadores que ya estaba fuera de competencia, y el 26 de abril fue marcado como el comienzo oficial del «ciclo olímpico 2012», según palabras del mismo Weber.

Avanzaron los entrenamientos y avanzó el mes de mayo, hasta la última semana en la que la Selección abrió una nueva participación en la Liga Mundial. El marco fue Rosario y el rival, Serbia. Un escollo notable, en los papeles, para el objetivo de cortar la racha negativa en el torneo. Argentina no ganaba en la WL desde 2009, ante Francia en San Juan, cuando clasificó por primera vez a la final por argumentos deportivos.

Serbia fue aplastante en el primer partido en Newell’s, pero rápidamente, la Selección destruyó a los fantasmas y se rehizo por 3-0 en el segundo partido para empezar una racha imparable. Después de ese primer weekend, Argentina pasó rauda por Portugal y Finlandia, ganó los cuatro partidos en Europa, y de regreso en el país (cenizas mediante), estiró su andar con tres triunfos más, dos en Catamarca y uno en Formosa.

Recién en el décimo partido de la Ronda Intercontinental, Finlandia le puso freno al que fue un sprint de ocho triunfos al hilo, el record para Argentina en el torneo. Con ese envión, la Selección viajó a Serbia para meterse de nuevo, por mérito propio, en las finales. Otra vez, Serbia ganó el primero, y otra vez, Argentina resurgió con todo en el segundo. Un tremendo 3-0 para ganar el grupo y lograr la tercera presencia al hilo en la definición. Pero quedaba lo mejor.

La ronda final, en la ciudad polaca de Gdansk, se disputó con ocho equipos. Argentina sorprendió al mundo con un arranque furibundo en su zona: triunfo 3-1 sobre Italia y un espectacular 3-0 a Bulgaria, en dos partidos con clara superioridad y demostraciones increíbles de Facundo Conte, Luciano De Cecco (el mejor armador del torneo) y compañía. Los pibes argentinos se metieron en una semi histórica y, aunque el resultado final fue el cuarto puesto, el paso adelante ya estaba dado.

El siguiente paso en el cronograma 2011 fue el Sudamericano, en septiembre. Después de amistosos (esta vez sí) ante Colombia, Japón y Chile, todos con triunfo, Argentina viajó con un grupo similar a Cuiabá, en Brasil, con la ilusión habitual de destronar a Brasil. El nivel de juego de la Liga Mundial, si bien difícil de repetir, potenciaba la esperanza.

Con altibajos, Argentina ganó todos los duelos previos a la final sin perder sets, y allí estiró a Brasil al cuarto parcial, antes de caer. El equipo local mantuvo su eficacia total en títulos sudamericanos, pero Argentina logró un importante boleto a la Copa del Mundo en Japón, el primer Preolímpico del voleibol indoor.

Bronce PanamericanoEl torneo en Oriente generó que al siguiente compromiso, los Juegos Panamericanos en Guadalajara, fuera un equipo alternativo. La exigencia, sin embargo, no bajaría, a punto tal que Weber apostó, en la previa, por «traer una medal la». Fue un torneo hiper exigente para la Argentina, con 5 de los 6 partidos jugados a ci nco sets, pero el objetivo se cumplió con el bronce, ante México. La Selección, en el camino, sólo perdió ante Cuba y Brasil, los protagonistas de la final.

Y ahí sí, finalmente, llegó la Copa del Mundo, que fue el broche justo para un año muy intenso. Porque la Copa enfrenta a doce equipos de elite mundial en un formato de todos contra todos, para once partidos en quince días. Una verdadera masacre para el físico. Hacia allí fue Argentina, con lo mejor.

Es cierto que, a priori, la clasificación olímpica en la Copa era impensada. Argentina tenía que ocupar el podio en un torneo que nucleaba a Brasil, Rusia, Italia, Polonia, Cuba, Serbia… Sin embargo, el desparpajo de este equipo llevó a muchos, en la primera mitad de torneo, a soñar con un podio inédito. Argentina volvió a limpiar a Serbia y se anotó un triunfazo contra Cuba en el andar de los primeros cuatro partidos. Y si ese partido con Irán, en el que lo físico comenzó a pasar factura, no se hubiera escapado, la ilusión habría sido aún más real.

El tramo final, el más demandante, devolvió a las aspiraciones al lugar de humildad que (todavía) deben ocupar. Argentina cayó sucesivamente con Brasil, Rusia, Italia y Estados Unidos, todos equipos por encima en el ranking, y terminó redondeando un torneo positivo, con cinco triunfos y un séptimo puesto final.

Que Argentina juega cada día mejor, no hay dudas. Que tiene en Conte, en De Cecco, en Rodrigo Quiroga, en Sebastián Solé, en todos los chicos grandes talentos, tampoco. Que los números de 2011 marcan un nuevo salto en el equipo, tampoco. Todo esto deberá servir, en 2012, para apuntalar el sueño más grande y el objetivo primordial de este grupo: llegar a los Juegos Olímpicos de Londres. Sobra material para esperar el festejo.

Fuente y Fotos: Sergio López / Somos Vóley

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