«Un equipo debe reconocer sus virtudes, esconder los defectos y llegar al momento en clave de la mejor manera posible. Eso es todo un trabajo y una construcción. Entonces, ahí tiene que estar puesta nuestra atención», dice Horacio Dileo en diálogo con ESPN. En esas palabras hay gran parte de su modo de pensar la gestión de un plantel y, también, de su diseño de la temporada 2026.

«El objetivo principal es la clasificación a los Juegos Olímpicos y eso hace que el foco central de 2026 esté puesto en el Sudamericano», agrega Dileo desde Brasil, donde dirige a Renata Campinas, el equipo que fue subcampeón de las dos últimas temporadas y que es gran protagonista de la Superliga brasileña 2025-2026.

En su primera temporada como entrenador principal de la Selección Argentina masculina, el heredero del exitoso paso de Marcelo Méndez tiene claro que el formato de clasificación olímpica convirtió al Sudamericano en una estación central del calendario y transformó a ese torneo en una obsesión bien entendida.

Durante la extensa charla, el entrenador de 61 años desgrana su idea para una temporada muy particular, explica cuál será la importancia de la Volleyball Nations League (VNL), evita los nombres propios y repite una palabra que funcionará como hilo conductor de su ciclo al frente del equipo: construcción.

-¿Cuál es la planificación que tenés en mente para la temporada de Selección?

-Todavía hay una pieza clave que no tenemos, que es el orden definitivo de los partidos de la VNL (Argentina jugará la fase regular en Brasil, Polonia y Japón). Las fechas ya están y eso es importante, pero no saber contra qué equipos jugaremos todavía condiciona algunas decisiones logísticas. Por ejemplo, si desde Polonia volvemos a Argentina para luego ir a Japón o si nos quedamos en Europa y hacemos una gira por Italia, Bulgaria o Serbia. O inclusive si viajamos directamente a Japón y nos instalamos allá. De todos modos, el ordenamiento anunciado ya nos permite planificar bien la VNL, y eso es una ventaja.

-Por el sistema de clasificación para Los Ángeles 2028, el Sudamericano de este año aparece como el gran objetivo del año. ¿Lo pensás así?

-Sin dudas. El objetivo principal de 2026 es la clasificación a los Juegos Olímpicos y eso hace que el foco central esté puesto en el Sudamericano. De ninguna manera vamos a descuidar la VNL, pero la vamos a usar entendiendo cómo son hoy los calendarios de los jugadores, cada vez más extensos y cansadores. Ahí tendremos que ser muy inteligentes en cómo mezclamos grupos, cómo distribuimos cargas y cómo llegamos de la mejor manera al momento que realmente importa.

-En todo su ciclo, Marcelo Méndez fue modificando sextetos iniciales casi en cada partido de VNL, por lo que el torneo funcionó muchas veces como un banco de pruebas. ¿Harás algo parecido?

-Llamarla “banco de pruebas” me parece un poco fuerte. Primero porque va a ser mi primera VNL como entrenador principal, y eso ya implica una responsabilidad muy grande. Antes, como segundo entrenador, también la tenía, pero la decisión final era de Marcelo. Lo que quiero es, primero, terminar de definir la lista de jugadores con los que vamos a entrenar. Y después, de acuerdo a cómo los vea física y mentalmente, ir construyendo la fisonomía del equipo con el que queremos llegar al Sudamericano de Río de Janeiro (el torneo aún no tiene fecha definida, pero la ventana de los certámenes continentales está fijada entre el 21 de agosto y el 27 de septiembre). Eso no significa no darle importancia a la VNL. Nuestro objetivo va a ser competir fin de semana a fin de semana con el mejor equipo posible y desarrollar la idea táctica que quiero para este grupo.

Con el nuevo esquema aprobado por el COI y la FIVB, los continentales cobran un peso enorme. ¿Qué chances reales le ves a Argentina en el Sudamericano?

-Brasil siempre será Brasil, en cualquier condición. Eso hay que tenerlo clarísimo. Pero para llegar a una hipotética final con Brasil primero hay que construir el Sudamericano. Y no lo digo como una frase hecha. Hubo torneos donde se sufrió mucho antes de llegar a ese partido. Sudamericanos en los que se perdieron sets inesperados o se complicaron partidos que, en los papeles, parecían sencillos: en 2023, en el partido previo al título, se perdió un set con Perú y se estuvo abajo por varios puntos en el 4°, y en el ciclo de Julio Velasco la Selección se quedó sin llegar a la final porque perdió con Venezuela (fue en semis, en la edición 2017). Entonces, tenemos que ser muy cautos y muy respetuosos del camino. Ir equipo por equipo, situación por situación. No podemos pensar en nadie sin pensar antes en el rival que tenemos enfrente. Nada se da de golpe: todo es trabajo y construcción.

-Usás mucho la palabra construcción. Entiendo que es una seña de identidad de tu manera de gestionar un equipo.

-Un equipo debe reconocer sus virtudes, esconder los defectos y llegar al momento en clave de la mejor manera posible. Eso es todo un trabajo y una construcción. Entonces, ahí tiene que estar puesta nuestra atención. Yo terminé de aprender eso en un partido puntual: contra Túnez, en los Juegos Olímpicos de Tokio, en los que finalmente conseguimos la medalla de bronce. Perdíamos 2-0 y estábamos 5 puntos abajo en el 3° set. En ese momento estábamos afuera de todo. Y lo pudimos dar vuelta. Ganamos ese partido y después llegamos al podio. La construcción es clave.

-Creo que las dos selecciones tienen esa fecha clave marcada en el almanaque. ¿Qué partido imaginás? La Selección ganó claramente el Sudamericano 2023 y los brasileños ganaron terreno en la VNL 2025 pero fueron eliminados en fase de grupos del Mundial de ese año.

-Ojalá podamos llegar en nuestro mejor estado, sobre todo mental. Sabemos que el Maracanazinho (aunque no está definido si se jugará allí, es muy probable que así sea) va a estar lleno, que va a explotar. Pero tenemos un grupo con muchos años de trabajo encima, más algunos jóvenes que podamos sumar. Hoy todavía falta mucho para definir ese escenario, pero se va a ir construyendo en el día a día, cuando empecemos a trabajar formalmente, si Dios quiere, el 14 de abril.

-En cuanto a nombres propios, ¿ya hablaste con los jugadores? Intuyo situaciones particulares como las posibles convocatorias de Luciano De Cecco (37 años), Martín Ramos (34), Ezequiel Palacios (33), y la de Bruno Lima, a quien dirigís en Renata y renunció a la Selección en 2025.

-Este es el momento en que los periodistas empiezan a odiar a los entrevistados (risas), porque no voy a hablar de nombres hasta que no salga la lista. Sí puedo decir que hablo con todos y escucho a todos. Y tengo algo muy claro: no le voy a exigir a nadie que esté. El que quiera estar, tiene que ser por deseo y compromiso. Y el que no pueda o no quiera, porque su momento personal es otro, lo voy a entender. Aprendí a no juzgar. Me costó mucho, fui muy duro muchas veces, pero hoy entiendo mejor los contextos.

-¿Sentís que tenés un vínculo previo fuerte con el grupo?

-Sí. Aunque no estuve algunos años en el staff de la Selección, siempre me sentí parte del proceso de Marcelo. Seguí en contacto con él, con los jugadores y con el cuerpo técnico. Tenemos respeto, confianza y un cariño humano grande con todos. A cada jugador le explico cuál es mi idea y cómo pienso construir el equipo. Nadie tiene las puertas cerradas.

-¿Cómo es tu trabajo cotidiano con los jugadores en esta etapa previa en la que cada uno está concentrado en sus respectivos clubes?

-Miro mucho vóley, los sigo mucho. Y el staff de trabajo que me acompaña también trabaja permanentemente en distintas cuestiones de seguimiento. En algunos casos, hay jugadores a los que hay que mandarles planes físicos porque en algunos lugares no se entrena tanto. Y como dije, voy charlando con cada uno, explicándoles cómo planeo construir la Selección que quiero.

-¿Cuál será el resto del cuerpo técnico que te acompañará en la Selección?

-El segundo entrenador es Fabián Muraco y el tercero, Alejandro Aldana. Mariano Delavalle es el preparador físico y Matías Coria, el encargado de las estadísticas. En el área médica y kinesiológica están Fernando Locaso, Nicolás Alvez, Juan Cheulani y Carlos Trolla. El manager será Esteban Simaro y Pablo Lueje estará como dirigente a cargo del vóley masculino.

-Sos muy amigo de Marcelo Méndez y fuiste su asistente en distintos momentos de su ciclo. ¿Qué relación tendrás con él en esta etapa como entrenador principal?

-Marcelo es fuente de consulta permanente. Trabaja con nosotros sin trabajar. Por su cargo como entrenador de Trento (Itas Trentino, equipo top del vóleibol italiano) no puede tener un puesto formal en la Selección, pero estamos en contacto todo el tiempo. Charlamos y me da su opinión de manera permanente, y para mí eso es muy importante. El vóley argentino no puede darse el lujo de perder a una persona y un profesional como él.

Fuente: Gabriel Rosenbaun / ESPN – Foto: Renata